Ya ha pasado el veranito y por fin parece que entramos en el otoño, que ya sabéis que a nosotras nos encanta.
Prueba de ello es esta boda que hicimos hace unos días.
La mezcla de distintos tipos de hojas junto con flores otoñales muy especiales fueron la clave. Se trataba de centros desestructurados, silvestres y desenfadados.
Frutas de temporada y velas acompañaban a las jaulas y a los centros altos dándoles calidez e iluminándolos al caer la noche.
La combinación de los centros otoñales con los manteles verdes resultó ideal. Fué una boda preciosa y nos encantó el resultado.



















